Ansiedad y Depresión en primera persona

Por Igual Más

23/07/2016

A veces se me oprime el pecho y me cuesta respirar, un cosquilleo comienza en la base de la garganta y los ojos se me llenan de lágrimas. 
Una gran angustia me invade y las ganas de llorar lo dominan todo, pero las lágrimas no se dignan a salir. 
El hormigueo se distribuye, sube hasta mis oídos y al mismo tiempo baja hasta la boca del estómago. 
La piel se afina y se pone tirante en el mismo instante en que un escalofrío nace en la cabeza y recorre hasta los tobillos. 
Un miedo irracional toma posesión de mi cuerpo y de mi mente, me ordena que grite, que me mueva, que deje fluir toda esa energía que estoy conteniendo, pero mis músculos no responden, se tensan hasta producir un dolor tan insoportable que mi mundo se vuelve negro. 
El cerebro se desconecta del cuerpo, no veo, no escucho, sólo siento un frío demencial, aterrador. Voy a morir, lo sé. Lo siento. Ese sentimiento y esa certeza se vuelven todo lo que existe para mí, duran una eternidad, quizás un segundo, o tal vez una hora. 
De repente me despierto, mi cara está llena de lágrimas, sigo aterrada, pero la ansiedad está pasando… quizás estuve gritando todo el tiempo. No entiendo bien que está pasando, la calma vuelve despacio, mi mente intenta recolectar información pérdida para entender por cuanto tiempo estuve así. 
Vuelve a pasar, y no puedo hacer nada… lo conozco bien… nada en este planeta es tan oscuro, frío y aterrador como un ataque de pánico. 
La pregunta es ¿Qué es lo peor que le podes decir a una persona que sufre de ansiedad? Por lo menos a mi hay ciertas cosas que realmente me molestan o simplemente no ayuda que me digan las personas cuando estoy sufriendo de ansiedad. 
Es increíblemente difícil, no es algo que se presuma, es algo que en el momento te desgasta de una manera emocional, física y espiritualmente. 
Cuando sufro de algún ataque de ansiedad, o simplemente de angustia lo peor que me pueden decir es «cálmate», «lo podes controlar», «no pasa nada», «todo va a estar bien», «no exageres», «no te paso nada para que estés así» y mi favorita (la que mas detesto) RESPIRA. 
Esas frases, aunque suenen de «motivación» realmente no se sienten así, si dependiera de mí, lo controlaría, si dependiera de mi todo estaría bien, si pudiera evitar situaciones que me ocasiones ansiedad las evitaría, pero la realidad es que esto sucede de la nada, un día bien… un día mal… o un momento bien y al segundo mal. 
Todo esto me lleva a sentirme frustrada, lo cual es peor en el momento, a sentirme inútil o débil por no poder estar bien, y es ahí, cuando poco a poco, se siente un vacío, soledad, porque es difícil que la gente entienda por completo tu sentir o pensar. 
Para los que lleguen a leer esto y no sufran de ansiedad o depresión, les recomiendo algunas cosas que nos ayudan, en mi experiencia, ayuda más un abrazo, el distraer a la persona, cambiar el ambiente, moverse de lugar, preguntar que queremos, dónde nos sentimos seguros, hablar de banalidades, apapachar, estar ahí presente, ESCUCHAR e intentar entender informándose, porque no tiene nada de malo preguntar, siendo esto lo más importante.

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