Charlie y la fábrica de Chocolate

Escena de la película de Charlie y la Maquina de Chocolate

Jose Alvarez Diaz

13/07/2026

Resumen

Una profunda reseña sobre el clásico de Tim Burton "Charlie y la fábrica de chocolate" (2005). Una invitación a reflexionar sobre la diversidad de caracteres, los límites familiares, las heridas de la infancia y cómo la empatía y la humildad valen más que el individualismo moderno.

Mi recomendado de hoy tiene que ver con la diversidad de una manera peculiar. Hablamos de la película “Charlie y la fábrica de Chocolate” en su versión de 2005 donde actúa Johnny Depp y la dirige Tim Burton.

La historia trata de un niño muy pobre llamado Charlie que, junto con otros cuatro niños, gana la posibilidad de conocer la fábrica de golosinas más famosa del mundo junto a su fundador (Willy Wonka). Estos niños vienen de distintas partes del mundo y cada uno tiene una peculiaridad que lo hace indigno del premio mayor: codicia, gula, soberbia y orgullo.

En esta historia, destaca la humildad y la simpleza de Charlie (y no hablamos de plata ni apariencia). Este personaje derrocha ternura en su inocencia, algo que hoy el mundo finge valorar pero en realidad menosprecia. Hoy hay que mostrarse, venderse, pisar cabezas, buscar solo el placer y siempre codiciar más.

Por otro lado, está Willy Wonka: un hombre raro, distante pero a la vez perturbado que ama lo absurdo, lo grotesco y lo morboso pero que no puede ni pronunciar el nombre “padre” ni tampoco responder a las preguntas de Charlie que surgen de un Interés genuino en su persona.

Estos dos personajes tan opuestos parecen incompatibles, pero en realidad abrazan sin dudar demasiado la diferencia que hay entre ellos: la inocencia con la experiencia; el trauma con la pureza; la genialidad con el sueño infantil y el temor con el valor.

Creo que esta historia nos deja como enseñanza que buscar brillar más que otros no es necesariamente un requisito para ganar lo más importante.

Aquí, cada personaje es diferente, pero lo que lleva a los otros a perder es algo que todos tienen en común: familias que no ponen freno a sus impulsos ya sea porque son como ellos, porque los apañan o temen decir que no. Charlie, por el contrario, carece de todo menos lo más importante: la capacidad de mirar con amor.

Por Belén Ponce, escritora y profesora de Inglés

MIRÁ EL TRAILER DEL 2005

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