La RAE cambió la definición de «leer» y confirmó una verdad que millones ya conocíamos

una mujer leyendo braille

Jose Alvarez Diaz

27/07/2026

Resumen

La RAE actualizó la definición del verbo "leer" para incluir el uso del tacto y el sistema braille. A través de un testimonio en primera persona, analizamos el valor de este cambio histórico: el braille no es "otra forma de leer", es lectura en el sentido más amplio y directo de la palabra.

Hay noticias que pasan desapercibidas para la mayoría de las personas, pero que para otras representan un antes y un después. La reciente decisión de la Real Academia Española (RAE) de actualizar la definición del verbo «leer» para reconocer que también se puede leer mediante el sistema braille es una de ellas.

Puede parecer un cambio menor, apenas unas palabras en un diccionario. Sin embargo, para quienes vivimos con una discapacidad visual, ese pequeño ajuste tiene un enorme significado: reconoce oficialmente que leer no depende únicamente de la vista.

Es un gran avance para millones de personas em el mundo. Y lo digo desde un lugar muy personal, ya que aprender braille cambió mi manera de entender la lectura.

Hace poco tiempo decidí aprender braille. No fue una necesidad inmediata, porque desde hace años utilizo lectores de pantalla, aplicaciones de accesibilidad y tecnología que me permiten estudiar, trabajar y ejercer el periodismo.

Pero el braille ofrece algo distinto. Recuerdo las primeras clases. Los puntos parecían todos iguales y mis dedos tardaban en distinguir una letra de otra. Más de una vez pensé que sería demasiado difícil. Sin embargo, con práctica y paciencia, empecé a descubrir que las manos también pueden leer.

No es magia. Es entrenamiento. Es volver a ser un niño que aprende el abecedario, solo que esta vez no con los ojos, sino con las yemas de los dedos.

No es solo una definición: es reconocimiento

Durante muchos años, la definición de «leer» hablaba de «pasar la vista por un escrito». Sin quererlo, dejaba afuera a millones de personas que acceden a la información de otra manera. Por eso celebro esta noticia.

No porque necesite que un diccionario valide mi forma de leer, sino porque las palabras importan. Los diccionarios no solo describen el idioma; también reflejan cómo una sociedad entiende el mundo.

La modificación establece que leer es «pasar la vista o el tacto por lo escrito o por cualquier otro tipo de representación gráfica para comprender el significado de los caracteres empleados».

Cuando la principal autoridad del español reconoce que el braille también es lectura, está enviando un mensaje poderoso: las personas con discapacidad visual no leemos «de otra manera»; simplemente leemos.

La tecnología ayuda, pero el braille sigue siendo insustituible

Vivimos una época extraordinaria para la accesibilidad. Un teléfono puede leer un libro, describir una fotografía o identificar un billete en segundos. Yo utilizo esas herramientas todos los días y son fundamentales para mi independencia.

Pero el braille tiene algo que ninguna voz sintética puede reemplazar. Permite conocer la ortografía exacta de una palabra, descubrir un signo de puntuación, entender la estructura de un texto y, sobre todo, mantener un contacto directo con la escritura. Es una experiencia distinta. Más silenciosa. Más íntima.

Las palabras construyen

Nombrar correctamente las cosas es una forma de reconocer derechos. Por eso es importante entender que el braille no es un idioma ni un lenguaje, sino un sistema de lectura y escritura que permite acceder al mismo conocimiento que cualquier otra persona.

Desde que empecé a aprender braille descubrí que mis dedos también son capaces de recorrer historias, aprender conceptos, emocionarse con un poema o detenerse en una coma. Y créanme, esa también es una forma maravillosa de leer.

Lic. Luis Emanuel Cecchini Arroyo, referente de Accesibilidad Digital

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